martes, 14 de abril de 2009

CARACOLES Y CABRILLAS


Una de las cosas que me encanta de los caracoles es que llegan en una época feliz. En los meses de mayo y junio, cuando empieza a ser común en Andalucía sentarse por las noches en las terrazas, se prodiga en las pizarras de los bares la frase: HAY CARACOLES. Así que suele ser un rito pedirlos con una cerveza muy fría en esta época en que se acerca el veranito.
Mejor sera conocer un poco a estos riquisimos vecinos.
En la Edad Media los caracoles eran consumidos frecuentemente, una de las razones era que "esta carne no rompía ni infringía la abstinencia cuaresmal". En esa época se comían los caracoles fritos con aceite y cebolla, en brochetas o hervidos. En algunos monasterios europeos llegó a ser un plato habitual.
Hay diversas y variadas referencias a los caracoles en la bibliografía gastronómica antigua, siendo unas de las primeras alusiones, lo aparecido en el “Libro del arte de cocina” publicado en 1614 por Diego Granado en el que ya se daban detalladas instrucciones de cómo limpiar, purgar y conservar los caracoles así como prepararlos fritos y guisados.
Ya en el siglo XX en la mayoría de los libros publicados aparecen recetas de caracoles.
Hoy en día el consumo de caracoles en nuestro país es un plato típico asociado a ciertas festividades y plato de lujo en restaurantes especializados.
Hay unos dichos populares que nos dicen: “Caracoles sin picante, no hay quien los aguante” o “A caracoles picantes vino abundante”
Hay mucha gente que está dispuesta a participar en una caracolada pero de comensales, y cuando preguntan quién los prepara todos se miran pues creen que es un plato tedioso largo y complicado, pero nada más lejos de la realidad. Sabiendo cómo hacerlo es un trabajo limpio y sencillo, un poco largo, pero si se prepara la víspera tendrá un plato estupendo.Básicamente hay que purgar, limpiar y engañar a los caracoles
LA PURGA DE LOS CARACOLES

Los caracoles se alimentan de las hierbas y plantas que encuentran a su paso, que les proporcionan sabor y, a veces, elementos nocivos para el hombre. De ahí, la necesidad de someterlos a un ayuno durante un par de semanas antes de consumirlos. Durante este período el molusco forma un tapón y se aísla viviendo en hibernación durante largas etapas, consumiendo los restos de comida que quedan en su intestino.
Para guardarlos los podéis meter en una red y colocarlos en cualquier sitio de vuestra casa donde haya sombra y buena ventilación.

UN INVENTO RECIENTE


LA LIMPIEZA DE LOS CARACOLES

Existen ideas muy equivocadas sobre la manera de limpiar los caracoles. Es un error, que se encuentra incluso en libros clásicos de cocina, purgarlos con sal, vinagre, mezclas de limón y vinagre, etc.
Ante tan violenta agresión, el pobre animal reacciona segregando moco abundante, hasta quedar agotado y macilento (aspecto: mustio, decaído, flaco, triste). Probad a lavarlos sólo con agua abundante varias veces y veréis la diferencia.
De todas formas cada uno puede limpiarlos como mejor crea conveniente. Una de las formas es colocar los caracoles en un barreño perforando con la punta de un cuchillo o con la mano, el tabique de la concha de aquellos que la tuvieran. A continuación se agregan tres puñados de sal gorda por cada 60 caracoles, un vaso de vinagre y otro de agua tibia. Se dejan así durante un tiempo, removiéndolos de vez en cuando con el mango de una cuchara de madera para que suelten bien la tierra y la baba que les queda. Luego tirar el agua y añadir de nuevo agua fría hasta llenar el recipiente donde están, removiendo de nuevo los caracoles para que se limpien bien. Se seguirá cambiando el agua, tantas veces como sea necesario, removiéndolos continuamente, hasta que no quede la menor señal de baba.
Después uno a uno los vais pasando a una cazuela, observando previamente que los que andan, se mueven o asoman los cuernos están vivos y los que no; hay que tirarlos a la basura, puesto que están muertos.
Para los que no les guste limpiar los caracoles, ¡estáis de suerte!, ya se venden en los comercios habituales caracoles en lata, limpios, purgados y precocidos, que sólo necesitan un breve hervor con la salsa. Aunque son caros, ahorran mucho tiempo. Pero... ni se os ocurra comprarlos congelados.
ENGAÑAR A LOS CARACOLES

Existen varios métodos de engañar a los caracoles, los más utilizados son los siguientes:
MÉTODO I :
Poner los caracoles en una cazuela y añadir agua fría hasta que los cubra en su totalidad y algo más, colocarlos a fuego muy... muy bajo, pues si la llama está muy viva no se les podrá engañar.
Cuando veáis que han sacado los “cuernos” fuera del caparazón, subir el fuego, el agua comenzará a llenarse de espuma, la vais quitando con una espumadera. Cuando el agua esté muy sucia, ponéis los caracoles en un colador, los saláis al gusto y los colocáis en otra cazuela con agua muy caliente nueva, para que sigan hirviendo durante 15 ó 20 minutos más.
A esta última agua se puede añadir un buen ramillete de hierbas aromáticas compuesto por mejorana, hinojo, menta, hierbabuena,etc., para darles cierto sabor, aunque conviene recordar que los caracoles toman con dificultad el sabor de los elementos que cuecen con ellos. Esta agua se puede guardar para su posible utilización según la receta a realizar.

MÉTODO II :
Después de dejar ayunar a los caracoles, lavarlos con abundante agua tantas veces como fuera necesario para que echen toda la tierra y babas.
Una vez limpios, ponerlos en un perol grande lleno de agua hasta el borde y cubrir éste con un plástico cerrándolo herméticamente, dejándolos hasta el día siguiente, así, los caracoles se ahogan sacando el cuerpo fuera. Una vez muertos, darles un hervor en dos o tres aguas hasta que ésta salga limpia sin babas.

MÉTODO III :
Los caracoles también se suelen engañar con bastante facilidad poniéndolos en una cazuela grande, pero no muy onda, completamente llena de agua caliente y expuestos al sol o a una luz fuerte.
Para que no se escapen se rodea el borde de la cazuela con sal húmeda, a modo de barrera infranqueable que los más osados tocan y repelen inmediatamente. Así se ven obligados a ahogarse ya que no pueden soportar ni la sal, ni la inmersión prolongada sin respirar.
Dejar que ellos mismos se ahoguen durante 1 hora aproximadamente. Después deben hervir durante otra media hora antes de pasarlos a la olla.
Recordad que un tiempo de cocción más prolongado o de adaptación a una receta concreta no les perjudicará en absoluto.


CARACOLES CON POLEO



INGREDIENTES

- 2 Kg. de caracoles.
- 4 cabezas de ajos,una cebolla,un tomate,un pimiento.
- Poleo,hierbabuena.
- Gindilla.
- 1 bolsita de especias: comino, cilantro y pimienta negra
- Sal





PREPARACIÓN

Hay muchas maneras de preparar los caracoles, pero todas deben partir de una preparación previa y una prolongada cocción.
Los caracoles una vez escurridos se colocan en una olla amplia, añadiendo el ajo, la cebolla, el tomate, el pimiento, la guindilla (al gusto), la sal,el poleo y una “muñequilla” con unos 10 gr. de especias para dejar cocer. Probar de sal y rectificar si hace falta.
Hervir a fuego normal unos 10 ó 15 minutos. Ahora es cuando podéis añadir la hierbabuena
Dejar hervir bastante tiempo hasta que se vea el caldo oscuro.
NOTAS
Esta receta es ideal para hacer con caracoles pequeños.
Se sirven en pequeños vasos o cuenquitos de cristal, con un recipiente al lado para echar las cáscaras. Después te puedes beber el caldo. Suelen poner unos palillos para que saques al bicho, pero casi nunca hace falta porque el desdichado (o desdichada, que ellos/as son ambas cosas) suele morir asomado a la puerta de casa.




Cabrillas en Salsa de tomate



INGREDIENTES:

1 kg de cabrillas.
1 cabeza de ajo (cocción)
Especias:
- 1 guindilla
- 1/2cucharada de comino
- 1/2 cucharada de cilantro
- 1/2 cucharada de pimienta negra
1 ramita de hierbabuena
1 ramita de hinojo
1 cebolla gorda
5 dientes de ajo (sofrito)
2 pimientos
1 Kg de tomates
- Sal gorda
2 hojas de laurel
1 vaso de vino fino
1 vaso de aceite de oliva
2 rebanadas de pan
- Taquitos de jamón ibérico


ELABORACIÓN:

Del guiso


1° A las cabrillas hay que dejarlas dos días ayunando.
2° Lavarlas muy bien con un poco de sal.
3° Ponerlas a fuego muy lento en una olla con agua fría.
4° Cuando tengan la cabeza fuera, subirle el fuego y, a continuación, espumarlas.
5° Cuando estén espumadas, añadirle las especias en una muñequilla, y la cabeza de ajo, y aproximadamente en unos 30 minutos de cocción las tendremos listas.

De la Salsa



1° En un perol añadir el aceite de oliva, los ajos y el pan.
2° Sacar el pan y los ajos y hacer un majao en el mortero.
3° Añadir la cebolla, los pimientos, el tomate y la sal para el sofrito.
4° Cuando esté el tomate frito, se le añaden las cabrillas, el majao, el laurel, el vino, los taquitos de jamón y un poco de caldo de las cabrillas.
5° En unos 30 minutos, aproximadamente, tendremos lista esta receta típica de nuestra tierra.

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